22 de julio de 2026

Nuestra reciente investigación muestra que los empleados están adoptando la IA para el aprendizaje. Sin embargo, a menudo no lo hacen a través de las herramientas que esperan sus empresas.
En las empresas que ofrecen formación en idiomas, el 58 % de los directivos cree que las plataformas de IA adquiridas por la empresa son el principal motor de adopción. Sin embargo, los empleados coinciden con esta percepción un 20 % menos. En su lugar, muchos señalan que utilizan herramientas de IA de su propia elección, ninguna herramienta o una combinación de soluciones corporativas y personales.

En otras palabras, los empleados no se muestran reacios a utilizar la IA para aprender; algunos simplemente están eludiendo el ecosistema de formación de la organización.
La realidad del mercado de consumo actual es que las herramientas de IA están muy integradas en el trabajo cotidiano. Si, por ejemplo, un asistente personal de IA ayuda a los empleados a prepararse para una reunión, a perfeccionar sus correos electrónicos o a traducir comunicaciones, estos sienten que ya están aprendiendo, aunque esa actividad nunca pase por la plataforma de formación corporativa. Por lo tanto, los empleados con conocimientos de IA pueden considerar que no necesitan «mejorar sus competencias» de forma activa a través de programas específicos.
Esta tendencia plantea un dilema: si los empleados están aprendiendo en otros lugares, las organizaciones podrían estar limitando el éxito de sus inversiones en IA. Entonces, ¿qué está impulsando a los empleados a buscar el aprendizaje de forma independiente y cómo pueden los líderes evaluar y subsanar el potencial no aprovechado de sus programas?
Dar prioridad a la orientación de la organización
Es difícil subestimar la importancia de la comunicación activa. Aunque el 54 % de los líderes cree que sus organizaciones fomentan activamente el uso de la IA en el trabajo, solo el 38 % de los empleados opina lo mismo. Esto se debe a que los líderes están más al tanto de las estrategias organizativas, las decisiones de adquisición y las políticas, mientras que los empleados evalúan el apoyo y la orientación a través de su experiencia cotidiana. De hecho, el 62 % de los empleados señala explícitamente una falta de orientación organizativa en lo que respecta a la IA en el aprendizaje.
Los datos sobre la motivación refuerzan este punto. Cuando se les preguntó qué les haría estar más dispuestos a utilizar el aprendizaje basado en la IA, los empleados no pidieron una tecnología más sofisticada. Su principal prioridad era una orientación clara sobre cómo utilizar la IA de forma eficaz (51 %).
Los empleados de 18 a 29 años, el grupo que más utiliza herramientas de IA por iniciativa propia, son también quienes más demandan orientación para sacarles el máximo partido. En cambio, los mayores de 46 años recurren con mayor frecuencia a las herramientas facilitadas por la empresa y expresan una menor necesidad de apoyo.

Esto sugiere que los empleados que más utilizan herramientas de IA personales podrían estar haciéndolo debido a la falta de orientación por parte de su organización. La generación más joven también podría sentirse más segura con los asistentes de IA (las herramientas de «aprendizaje» más comunes que se integran «en el flujo de trabajo»), pero sin ser consciente de que esta no es una forma eficaz de aprender ni de hacer un seguimiento de su progreso.
En conjunto, los resultados apuntan a una brecha de comunicación y apoyo más que a una brecha tecnológica. Es posible que las organizaciones hayan invertido en herramientas de IA y hayan publicado guías, pero muchos empleados siguen sin conocer esos recursos o eligen alternativas que les parecen más accesibles o inmediatas.
Los líderes pueden fomentar una cultura de apoyo al aprendizaje con IA transmitiendo tres mensajes fundamentales: el valor de la herramienta proporcionada por la empresa para el crecimiento personal, orientación sobre cómo sacarle el máximo partido y apoyo al uso de herramientas de IA personales sin que ello interfiera en el aprendizaje real ni lo sustituya.
¿Qué métricas de adopción de la IA son más significativas?
La participación en la plataforma y la finalización de los cursos siguen siendo indicadores útiles, pero ya no reflejan toda la realidad. Si los empleados aprenden cada vez más a través de herramientas de IA de consumo, además de los programas de formación formales, las métricas tradicionales corren el riesgo de subestimar tanto la adopción de la IA como la actividad de aprendizaje.
En su lugar, las organizaciones necesitan un enfoque doble que aborde las prioridades de la empresa —el retorno de la inversión— y las del alumno —el progreso—.
La propia tecnología de aprendizaje encierra, en parte, la solución. La IA, y en particular la IA «agentiva», es una herramienta muy potente a la hora de recopilar y comprender datos. En la plataforma EF Corporate Learning, por ejemplo, se pueden supervisar las capacidades reales de cada alumno mediante un seguimiento avanzado del progreso, lo que no solo demuestra el ROI a los responsables, sino que también motiva a los alumnos. Esto, más que las métricas de finalización, reflejará el valor de su inversión, independientemente de si se está llevando a cabo un aprendizaje adicional en otros lugares.
Más allá de eso, la evidencia anecdótica o cualitativa del comportamiento de los alumnos es vital para tener una visión de conjunto. A los responsables les resultará útil preguntar a los alumnos cuáles son sus herramientas preferidas, para asegurarse de que las soluciones que ofrece la empresa igualen o superen a dichas herramientas. Por ejemplo, los trabajadores necesitan consolidar lo aprendido, y casi el 80 % de los alumnos considera importante practicar las habilidades laborales mediante la IA. Si esto es así en su organización, la pregunta es: ¿cómo ofrece la práctica necesaria para la competencia que está desarrollando?
El valor de escuchar
En última instancia, los datos sugieren que la IA en sí misma no es el obstáculo, ya que los empleados ya han demostrado su disposición a incorporarla a su aprendizaje. El verdadero reto consiste en orientar a los alumnos hacia una tecnología que realice el trabajo de forma más eficaz y con mayor motivación por parte del alumno que en cualquier otro ámbito del mercado de consumo. Lograr esto no solo potencia las competencias de tus empleados, sino que refuerza tu EVP (Propuesta de Valor para el Empleado) como organización que comprende las necesidades de su personal y del futuro.
Los líderes pueden empezar por comprender cómo operan ya sus equipos y, a continuación, trabajar de forma retrospectiva para ofrecer soluciones que se adapten a los flujos de trabajo existentes, maximizando al mismo tiempo la eficiencia y la adopción. En otras palabras, hay que empezar por escuchar a los alumnos, en lugar de controlar el aprendizaje.
¿Desea saber más sobre cómo la comunicación y un lenguaje común pueden fortalecer a sus equipos?