Cuando un mensaje se pierde o se distorsiona en la traducción, las consecuencias pueden ser generalizadas.
Los líderes se ven entonces abocados a lidiar con las consecuencias, como que no se realicen tareas cruciales, que se relajen los estándares y que se siembre la desconfianza entre grupos aislados. La visión de la empresa puede perder claridad y dar lugar a una estrategia diluida, y todo ello puede suponer un obstáculo para la seguridad psicológica de la plantilla.
La solución es sencilla, pero requiere un esfuerzo continuo: tratar la comunicación como un sistema de aprendizaje y retroalimentación en tiempo real, con programas de formación estratégicos que impulsen el cambio de comportamiento en la comunicación. En otras palabras, aprender a comunicarse —y desarrollar constantemente ese conocimiento a través de la escucha y la formación— crea «mejores» líderes, empleados comprometidos y espacio para la innovación.
En nuestra reciente Cumbre Global, líderes de organizaciones internacionales compartieron cómo están utilizando la comunicación bidireccional como vehículo para el aprendizaje constante, y cómo ven el futuro del aprendizaje en el ámbito empresarial.
Haga clic en el enlace a continuación para escuchar a los expertos de Hult Ashridge Executive Education y a los líderes empresariales de Siemens, KPMG, Nestlé y otras empresas.